Hablando cerca de la Acrópolis, el secretario de Estado Marco Rubio argumentó que el nacionalismo y las alianzas internacionales pueden coexistir. Detrás de la iconografía antigua se escondía un mensaje directo a Europa sobre el poder militar, la migración, la tecnología y el precio de seguir siendo socio de Estados Unidos.
Por Henry Newman Seguir
Atenas | Publicado a las 18:59 (EDT)
El secretario de Estado, Marco Rubio, aprovechó el miércoles la cuna de la democracia ateniense para ofrecer una de las explicaciones más claras hasta la fecha sobre cómo la administración Trump cree que Estados Unidos debería relacionarse con Europa.
De pie en la Pnyx de Atenas, lugar donde los ciudadanos de la antigua Atenas se reunían para debatir asuntos públicos, Rubio expuso su argumento como una defensa de la civilización occidental. Elogió la lealtad nacional, la fuerza militar, la curiosidad científica y la voluntad de los países de defender sus intereses.
El escenario se diseñó para que el discurso tuviera un aire histórico. Sin embargo, su contenido estaba dirigido directamente al presente.
El mensaje central de Rubio fue que la política de "Estados Unidos Primero" del presidente Donald Trump no exige que Estados Unidos abandone Europa. Significa, más bien, que Washington espera que los gobiernos europeos se fortalezcan, sean más autosuficientes y se alineen más estrechamente con las prioridades estadounidenses.
“Elegimos la búsqueda inquebrantable del poder nacional”, dijo Rubio, presentando la fortaleza como un fundamento necesario para la diplomacia. AP News
Para los líderes europeos, ese lenguaje conlleva tanto tranquilidad como una advertencia. Estados Unidos sigue valorando la OTAN y la relación transatlántica, pero la administración está definiendo esas relaciones en términos cada vez más transaccionales. Los aliados serán juzgados por su gasto militar, el control de la migración, la protección de tecnología crítica y su disposición a apoyar las operaciones de seguridad estadounidenses.
Nacionalismo, pero no aislamiento.
El discurso de Rubio intentó reconciliar dos ideas que a menudo se presentan como incompatibles: anteponer la propia nación y participar en alianzas internacionales.
Su argumento era que las alianzas exitosas no se construyen cuando los países renuncian a su identidad, sino cuando las construyen naciones soberanas que poseen la suficiente fuerza militar, industrial y política para contribuir a un objetivo común.
Esa distinción es importante porque la consigna "Estados Unidos primero" se ha interpretado con frecuencia en Europa como una forma de aislacionismo. Rubio rechazó esa interpretación sin recurrir al lenguaje tradicional del globalismo liderado por Estados Unidos.
En cambio, propuso un acuerdo más limitado. Estados Unidos cooperará con sus aliados cuando dicha cooperación promueva intereses nacionales identificables. Europa debería hacer lo mismo, pero debe aportar mayor capacidad militar, industrial y firmeza política al acuerdo.
Rubio instó a Europa a despertar de lo que describió como un largo período de complacencia estratégica. Señaló el aumento de los presupuestos de defensa, las nuevas alianzas militares y la expansión de la producción como indicios de que el continente podría estar cambiando de rumbo.
Por lo tanto, el discurso no anunció una retirada estadounidense de Europa. Anunció una prueba más estricta para la colaboración.
Por qué se eligió Grecia como ejemplo
Grecia no fue simplemente un lugar pintoresco para el discurso de Rubio. Se presentó como el tipo de socio europeo en el que el gobierno quiere que se conviertan otros países.
El país ocupa una posición estratégicamente importante entre Europa, Oriente Medio y el norte de África. Alberga instalaciones militares estadounidenses, contribuye a la OTAN y lidera una misión marítima de la Unión Europea para la protección del transporte marítimo comercial en el Mar Rojo.
El miércoles por la mañana, durante una comparecencia junto al ministro de Asuntos Exteriores griego, George Gerapetritis, Rubio calificó a Grecia de "aliado fuerte y ejemplar de la OTAN".
El sexto Diálogo Estratégico entre Estados Unidos y Grecia produjo varios acuerdos concretos. Ambos gobiernos anunciaron un nuevo programa de intercambio de información antiterrorista entre sus agencias de seguridad. Asimismo, se comprometieron a intensificar la cooperación en materia de defensa, energía, comercio y tecnología. Reuters
En un comunicado conjunto, Grecia recibió 4.000 millones de dólares en concepto de Ventas Militares al Extranjero de Estados Unidos, lo que respalda su plan de defensa a largo plazo. El plan busca aumentar la interoperabilidad entre las fuerzas estadounidenses y griegas, a la vez que crea posibles oportunidades de cooperación en la fabricación de material de defensa.
Los países también ultimaron la participación de Grecia en el Programa de Asociación Estatal de la Oficina de la Guardia Nacional de Estados Unidos con Florida y destacaron la transferencia de vehículos militares Stryker.
Estos acuerdos dan sentido práctico al discurso filosófico de Rubio. Su mensaje sobre el resurgimiento del poder occidental está vinculado a la compra de armas, la integración militar, el intercambio de inteligencia y la política industrial.
Un mensaje más amplio sobre la guerra de Irán
La visita de Rubio tuvo lugar mientras Estados Unidos sigue inmerso en una costosa guerra regional con Irán. La ubicación geográfica y las capacidades marítimas de Grecia la convierten en un país especialmente valioso para Washington, que busca socios capaces de garantizar la seguridad marítima.
Gerapetritis afirmó que Grecia estaba dispuesta a ofrecer asistencia marítima en el estrecho de Ormuz si surgía un proceso de paz viable. Esta condición es significativa, ya que indica que Atenas está dispuesta a apoyar los objetivos de seguridad estadounidenses, pero no quiere comprometerse ilimitadamente sin una vía diplomática para resolver el conflicto. reuters.com
Por lo tanto, el discurso de Rubio puede interpretarse como un intento de persuadir a los aliados europeos de que la reconstrucción del poder militar no se limita a Rusia o a la frontera oriental de la OTAN. Washington desea que los gobiernos europeos asuman una mayor participación en el Mediterráneo, el Mar Rojo y otras vías marítimas de importancia estratégica.
El desafío para la administración radica en que muchos europeos siguen mostrándose escépticos ante la guerra con Irán. Según informes, unas 1.500 personas protestaron contra la visita de Rubio a Atenas, mientras que los organizadores afirmaron que también se realizaron manifestaciones en otras ciudades griegas. AP News
Esas protestas pusieron de manifiesto una tensión que el discurso de Rubio no resolvió del todo. Los gobiernos europeos pueden coincidir con Washington en materia de gasto en defensa y seguridad de la cadena de suministro, pero discrepar sobre cuándo se debe recurrir a la fuerza militar.
La migración ahora forma parte de la política de la alianza.
Rubio también relacionó la migración y la trata de personas con la seguridad nacional. Argumentó que Grecia enfrenta una presión particular debido a su posición geográfica y anunció una mayor difusión de información sobre la lucha contra el terrorismo.
Esta relación refleja una postura más amplia del gobierno de Trump. La migración ya no se considera únicamente un asunto interno de gestión fronteriza, sino que se está incorporando a la política exterior, la cooperación en materia de inteligencia y la definición de seguridad occidental que maneja el gobierno.
Los gobiernos europeos deberían esperar que Washington los juzgue no solo por cuánto gastan en defensa, sino también por si sus políticas de inmigración, fronteras y asilo se ajustan a las prioridades de seguridad de la administración.
Esto podría fortalecer la cooperación con los gobiernos que favorecen un mayor control fronterizo. También podría ahondar los desacuerdos con los líderes europeos que consideran la migración principalmente como un desafío humanitario y legal.
La tecnología y la industria forman parte de la doctrina.
Los acuerdos anunciados en Atenas fueron más allá de la defensa tradicional.
La declaración conjunta hizo referencia a la cooperación en materia de informática avanzada, ciberseguridad, análisis de inversiones, infraestructuras críticas y tecnologías emergentes. Asimismo, destacó la importancia de los vínculos energéticos, incluyendo el Corredor Vertical de Gas y la exploración de hidrocarburos.
Este es otro significado importante del discurso de Rubio. El gobierno considera que el poder nacional es una combinación de capacidad militar, producción nacional, energía confiable, tecnología avanzada y cadenas de suministro protegidas.
Cada vez se espera más que las alianzas funcionen como bloques de seguridad económica. Washington desea que los países de confianza coordinen las inversiones, protejan la infraestructura sensible y reduzcan la dependencia de competidores estratégicos.
Los puertos de Grecia, su industria naviera, sus conexiones energéticas y su posición geográfica le otorgan un papel importante en ese modelo.
Un discurso con posibles implicaciones para 2028.
El discurso también tenía inconfundibles connotaciones políticas estadounidenses.
Rubio, exsenador y candidato presidencial en 2016, es ampliamente considerado como un posible aspirante a la nominación presidencial republicana en 2028. La Associated Press destacó la cuidada producción del discurso, incluyendo el espectacular telón de fondo de la Acrópolis y los múltiples ángulos de cámara. AP News
Sería prematuro calificar el discurso como un anuncio de campaña. Rubio lo pronunció en su calidad oficial de secretario de Estado, y sus temas políticos estaban directamente relacionados con su viaje diplomático.
Aun así, la presentación le permitió a Rubio ir más allá de explicar la política actual. Se insertó en un contexto más amplio sobre la civilización occidental, la renovación nacional y el poder estadounidense. Ese tipo de retórica puede trasladarse fácilmente de una plataforma diplomática a una campaña presidencial.
El discurso también posicionó a Rubio como intérprete de la política exterior de Trump. En lugar de basarse principalmente en la confrontación, presentó "Estados Unidos Primero" como una filosofía coherente que puede incluir alianzas, siempre y cuando estas fortalezcan a sus miembros.
El argumento histórico tiene límites.
El uso que hizo Rubio de la antigua Grecia otorgó al discurso un peso simbólico, pero parte de su contenido histórico fue selectivo.
La agencia Associated Press señaló que los fundadores de Estados Unidos desconfiaban de la democracia directa, aun cuando se inspiraron en el pensamiento político griego y romano. Los fundadores crearon una república constitucional con mecanismos de control sobre el gobierno popular directo.
Rubio también presentó la exploración europea como una expresión de valentía, conocimiento y ambición. En ese relato, prestó menos atención a la conquista, la esclavitud, el despojo y la violencia colonial.
Esto no resta importancia política al discurso, pero demuestra cómo se estaba utilizando la historia. Rubio no estaba dando una conferencia neutral sobre la antigua Grecia. Estaba seleccionando temas históricos que respaldaban un argumento moderno sobre el nacionalismo, la credibilidad militar y el poder occidental.
Qué significa el discurso en términos prácticos
El discurso de Rubio en Atenas indica que la administración Trump quiere preservar la alianza occidental, aunque modificando sus términos.
Se le pide a Europa que aumente su gasto en defensa, reactive su industria manufacturera, asegure sus fronteras, proteja su tecnología y apoye las operaciones de seguridad fuera del continente. A cambio, Washington ofrece cooperación militar, intercambio de inteligencia, alianzas tecnológicas y la participación continua en un poderoso bloque transatlántico.
Grecia fue presentada como modelo porque combina una geografía estratégica, la expansión de sus lazos de defensa, su importancia energética y su voluntad de cooperar con Estados Unidos.
El mensaje más importante del discurso no era que Occidente debiera admirar su pasado, sino que las alianzas de Estados Unidos se medirán cada vez más por su capacidad actual.
La visión de Rubio no es un retorno al antiguo orden de la posguerra. Es un esfuerzo por construir una versión más nacionalista de ese orden, en la que los países cooperen porque sus intereses coinciden, no porque pretendan anteponer una comunidad global vagamente definida al poder nacional.
Que ese acuerdo fortalezca la alianza o la haga más condicional dependerá de lo que Washington exija a continuación y de cuánto esté dispuesta a ofrecer Europa.
Este artículo fue traducido de la edición U.S. English de Consumerlite News. Lea el original.
